La ansiedad por separación es quizá uno de los problemas más extendido hoy en día entre nuestros amigos perrunos. En la mayoría de los casos suele ser un gran rompecabezas para los dueños dado que lo sufren de manera directa. A menudo, esta situación limita la posibilidad de poder salir de manera libre de sus casas por temor a la reacción que pueda tener el perro al verse abandonado, convirtiéndose así en rehenes de una situación que no saben cómo resolver.
El enfoque tradicional hasta la fecha ha sido la educación del perro orientada sobre su comportamiento, esta forma de trabajar da buenos resultados una vez terminado el proceso, pero en muchas ocasiones la ansiedad se vuelve a repetir. ¿Qué provoca entonces esta situación? Frustración por parte de los dueños al ver que el perro mantiene un comportamiento parecido antes de comenzar el proceso y por parte del profesional que puede apreciar que su trabajo no se ha mantenido en el tiempo.
La solución gracias a la educación canina integrativa
En Mirada Canina apreciamos que los perros durante el tiempo que estaban en nuestras instalaciones, una vez que tenían superada la ansiedad por separación, se mantenían estables y tranquilos. Pero cuando regresaban a su casa se volvían a repetir en bastantes ocasiones los ataques de ansiedad. Este fenómeno nos hizo plantearnos que le podía estar sucediendo al perrete para que volvieran los ataques, claramente relacionados con la vuelta a su entorno habitual.
Ahora en el presente, observando esta situación, hemos visto que la clave de este fenómeno se encuentra en la relación directa entre las personas convivientes de la casa y el perro. De aquí ha surgido un enfoque que complementa al sistema de educación tradicional para ayudar a superar esta situación, lo que ha dado lugar a una metodología de trabajo que hemos denominado Educación Canina Integrativa.
Se basa en la relación directa que existe entre el dueño y su perro. Tanto las decisiones y las acciones que se toman influyen de manera directa en el comportamiento del perro, de tal manera qué si la persona cambia sus acciones cambiará también el comportamiento del perro.
En primer lugar, el educador canino comienza a trabajar con tu perro, de manera directa, para lograr estabilizarlo y superar así la ansiedad por separación. Una vez terminado este trabajo comienza una segunda fase en la que el educador integrativo hará un proceso de acompañamiento contigo dónde podrás detectar las causas y circunstancias que le siguen generando ansiedad a tu perro, para encontrar la solución y conseguir el objetivo de lograr el bienestar y la tranquilidad, tanto tuya como de tu entorno y de tu perro.
Esta metodología hace hincapié en la responsabilidad compartida, es decir la educación del perro no solo tiene que estar en manos del profesional y el perro, sino también en las tuyas, en las personas que convivís con el perro, teniendo que asumir esta parte responsabilidad para conseguir la resolución del problema.
Es el momento
Si quieres mejorar la calidad de vida tuya y de tu perro. Si estás dispuesto a implicarte personalmente en la resolución de esta situación que te resulta tan estresante. Entonces, no lo dudes, ponte en contacto con nosotros, podemos ayudarte.
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